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Yar Burba Anmar Burba. Espiritu de la Tierra, Nuestro EspirituTres cuentos tomados del Libro Yar Burba Anmar Burba. Espiritu de la Tierra, Nuestro Espiritu. Recopilado por Iguaniginape Kungiler. Con auspicios de la Embajada de Canada en Panama y el Congreso General de la Cultura Kuna. La amiga Tortuguita Terrestre y el amigo Mono Una mañana, se encontraron por un sendero dos amigos que no hace mucho se habían conocido, Yaigunabaler, Tortuguita Terrestre, y Obaidiginya, el Mono. Saludose uno al otro: ó°Hola, amigo! øCómo te ha ido? óPreguntó Tortuguita Terrestre. óMuy bien, gracias, contestó alegremente el Mono. Mono, sarcástico, dijo a la amiga Tortuguita Terrestre: óAmiga, mañana te invito a comer a mi casa. Al día siguiente, la amiga Tortuguita Terrestre, junto con toda su familia, fueron puestos con sus mejores caparazones, y salieron todos bien tocados como nunca se habían arreglado para una invitación. Como Mono les había dicho que comerían en su casa, fueron sin comer a la casa del amigo. Llegados a la casa de Mono sintieron un agradable olor a comida y se apresuraron. Como el amigo Mono siempre ha vivido arriba en los árboles, Tortuguita Terrestre encontró a Mono en la copa de un árbol esperándolas. Entonces el amigo Mono les dijo -a sus invitadas: ó°Amigas! °Suban! °Comeremos arriba! Tortuguita Terrestre trató de subir al árbol. Trató y trató, pero se resbalaba. Sus uñas de tanto intentar se le carcomieron, no pudiendo subir. Tortuguita Terrestre y su familia se regresaron sin comer. Por eso dicen nuestro padres que las cortezas de los árboles quedaron con los rasguños por siempre y Tortuguita Terrestre con sus unas carcomidas. Varios días después, se encontraron nuevamente por el mismo sendero los dos amigos, pero esta vez Tortuguita Terrestre invitó al amigo Mono y le dijo: -Quisiera que vinieras mañana a mi casa, al convite que estoy preparando a mis amigos. Ven.con tu familia. Al día siguiente, toditos los Monos se pusieron sus mejores atuendos negros, y fueron a la casa de Tortuguita Terrestre, sin comer. El papá Mono, conversando por el camino, les dijo a sus hijos: -Presiento que la amiga nos debe haber preparado una riquísima comida. De repente por el camino, entre la conversación, sintieron un olor a comida. Y así pensaron que les esperaba un buen plato de comida. Cuando llegaron, efectivamente la comida estaba lista. Entonces la anfitrioina 'Tortuguita Terrestre, antes de comer, les dijo a stis invitados: Nadie ha metido las manos sucias en mi plato, sin antes limpiárselas. Así que, lávense las manos antes de comer. Entonces el amigo Mono fue a limpiarse las manos pero como éste siempre ha tenido las manos como sucias, no se le podía quitar lo que él creía que era mugre. Trató de limpiárselas una y otra vez. Intentó luego con las piedrecillas y nada. De tanto restregarse las manos, se le pelaron y no pudieron meterla mano en la comida, porque estaba muy caliente. Sin comer volvieron a su casa con mucha hambre. Desde entonces Mono tiene las manos blancas que sobresalaen de su color.
La Tortuguita Terrestre y el JaguarIgalobandur, el Jaguar, de manera burlona le dio a Tortugita Terrestre: -Tú, no comes nada bueno, sólo hierbas y hojarascas. En cambio, yo como carne fresca todos los días. -Si dices que yo sólo como hierbas y hojarascas, emprendamos una prueba, para damos cuenta quién come carne. Ripostó Tortuguita Terrestre. -Sí, está bien, dijo Jaguar, y agregó øen qué consiste el reto? Tortuguita Terrestre contestó: -Para damos cuenta quién come mejor, vamos a defecar con los ojos cerrados. Jaguar convencido que comía mejor, aceptó. Empezaron a defecar. Tortuguita Terrestre, taimada, tomó las heces de Jaguar y las cambió con las suyas. Cuando abrieron los ojos, Jaguar quedó impresionado. Él sabía que no comía hierbas ni hojarascas, pero vio que Tortuguita Terrestre tenía las heces velludas de animal y vio su mano embarrada de ellas, y cuestionó: -øPor qué tienes las manos sucias? - Eh, eh ... !, es que no pude sostenerme bien y me ensucié, -contestó enseguida Tortuguita Terrestre y agregó: -°Ves!, yo me alimento mucho mejor que tú. Así, Tortuguita Terrestre hizo creer al presumido Jaguar que comía carne.
De Nuevo Tortuguita Terrestre y el JaguarInvitó Jaguar a otra prueba a la sagaz Tortuguita Terrestre, porque todavía no concebía la idea de cómo Tortuguita Terrestre atrapaba a sus presas y, le propuso: -Te reto a correr. A ver quién llega primero, siendo como eres tan lenta. -Claro que puedo correr y rápido, contestó Tortuguita Terrestre. Se citaron entonces para el día siguiente. Tortuguita Terrestre avisó esa misma noche a su numerosa familia, y planearon burlarse de Jaguar. Al día de la prueba pidió a su gente que se colocaran por el sendero y las lomas donde iban a pasar, y aconsejó: -Cada vez que vean acercarse al Jaguar deben simular que están corriendo. Y amaneció. Jaguar permitió a Tortuguita Terrestre salir primero. Confiado en ganar la prueba, salió después acelerado por el camino que habían acordado. Tortuguita Terrestre aventajaba un buen tramo. Cuando Jaguar lograba verla, se le perdía entre las lomas. Jaguar apresuraba la carrera y nada. Nuevamente llegó avistar a Tortuguita Terrestre pero se le zafaba entre las constantes curvas del sendero. Así, Jaguar, cansado, llegó al lugar de la meta, después de haber recorrido las ocho lomas que se habían propuesto. Tortuguita Terrestre estaba tranquilamente esperando, ya que nunca se había movido del lugar. Entonces, preguntó agotado Jaguar: -øPor qué no estás cansada? -Pues, llegué hace un buen rato, -dijo Tortugtiita Terrestre. -°No sabía que eras tan veloz! Le dijo Jaguar sorprendidísimo, con la lengua afuera.
Apología Nuestro ancianos en algunos de los relatos explican las razones del por qué en el principio de los tiempos Bab Dummad, el Gran Hacedor, como escarmiento crea algunas características a los protagonistas. Como el caso natural de Olobaideginya, el Mono, con sus manos, al igual que el ambiente en que se desarrollan los relatos, ejemplo, los árboles y su explicación de quién los rasgunó. No sólo ésto, sino que hacen referencia prioritaria hacía el pueblo Dule, en su coyuntura. Dice el argar Olonaidiginya, Gilberto Arias, en referencia a estos relatos: "'Vivimos en estos momentos, en los que los prepotentes quieren imponer sus condiciones hacia personas humildes y bondadosas", en esta frase se le atribuye a Yaigunabaler, Tortuguita Terrestre, el carácter que este representa: humildad y bondad; "personas que tratan de hacer creer una razón negativa", el carácter de Igalobandur, el Jaguar. Este relato insta a la vanguardia, para responder con inteligencia y persuasión eficaz. Nos sigue contando el argar: "El burba de Igalobaiidur es la proyección de los seres que se creen superiores a otros seres y quieren manipular a otros, enseñando que enfrentar con inteligencia es la solución". El último relato propone al lector la altenativa de asociarse para tratar de inhibir al enemigo, buscando en ella solucionar las circunstancias que se viven, propiciando el trabajo organizado y participativo. OloburdiliCompilación: Iguaniginape Kungiler Esto ocurrió miles de lunas atrás, cuentan nuestros padres. Al final del río Argía se extendía una hermosa playa. Mucha gente llegaba a ese lugar. Los hombres, unas veces acompañados de sus mujeres, llegaban a pescar. Además ésta era la ruta donde pasaban Golondrinas. A ese sitio llegaba siempre una mujer solitaria que se llamaba Oloburdili. Se quedaba viendo a las aves y clamando que la llevaran junto con ellas. Oloburdill pasaba todos los días, y cada día las aves bajaban su vuelo, hasta que un día llegó ave. La tomó, la nontó en su lomo y se fue con Oloburdili a su reino. Ella se quedó varias lunas en el reino de las aves. Regresó a su tierra después de mucho tiempo. Cuando volvió a su pueblo le habían salido vellos en la frente y entre los dedos y quería donnir en las copas de los árboles. Los ancianos decidieron bañarla en medicina, para recuperar su espíritu Dule. Como vivió muchas lunas entre los golondrinas, quiso regresar donde ellos. Ella trajo consigo cantos de lamento y alegría para acurrucar niños. Desde entonces nuestras madres nos entonan estos bellos cantos, dice el relato. Esto ocurrió miles de lunas atrás, cuentan nuestros padres. |