Indice
Dulenega
Yar Burba
Cuentos
Poesia
Noticias
Arte
Bibliografía

ANMAR DULE:
NOSOTROS/AS LOS/AS DULE
(1)

Evoco con todo respeto estas palabras en memoria
de los cantores, poetas y sabios dule: los Saila, Ernesto Ayala, Pascual Ayala,
Luis Enrique Martínez y Gilberto Vázquez.

Nosotros y nosotras los/as nietos/as del abuelo Sol y de la abuela Estrella, hijos e hijas de la Madretierra y el padre Luno (no Luna, porque es hombre). Nosotros/as que hemos bebido el agua que corre en este río, afluente del Duiglediuar (2), los que hemos recorrido cada rincón de estas montañas. Nosotros los que cuidamos el hogar de nuestros primeros ancestros: Dakargunyala (3). Hemos enterrado hoy parte de nuestra sabiduría: nuestros cuatro saila (4). Queremos expresarles a la nación entera y al mundo entero que a pesar de estos trágicos sucesos, seguiremos aquí, no igual que ayer, pues han espantado nuestros sueños con truenos que hieren nuestros oídos y fustigan nuestras almas, con metales cortantes que separan el fluir de corrientes de vida.

Queremos iniciar conociéndonos, decía un dule: "Ir al otro y volver del otro, no es un problema intelectual, es problema del corazón. Claro que uno pueda estudiar al otro, es más, es un deber hacerlo. Pero comprenderlo es algo distinto. Conocer la vida de los pueblos, hacer la pregunta necesaria que conduzca al saber, no sale del conocimiento del científico, sino del corazón del hermano o de la hermana. Sólo así es posible que las personas puedan salir de su mundo y entrar en los otros mundos. De lo contrario, es posible que vayan y regresen, pero sin comprender, pisando las hiervas que dan vida porque imaginan que son maleza, profanando la tierra porque la ven como negocio, violando el agua con su indiferencia. Se podrá ir a muchos, mundos, pero si no se tiene el corazón preparado, no veremos nada. Triste forma de conocer…

Pero esta es una forma de ir y venir: la de uno que se vuelve todos. De alguna manera la reflexión difícil es la contraria. La del mundo que se hace persona, la de todos que se hacen uno. Para que el corazón de cada hombre le permita volar, es necesario que todos y todas se hagan uno… Sin la organización indígena, no es posible que uno sea parte de todos los pueblos indígenas. Sin comunidad universal, no es posible sostener el mundo.

Todo esto es conocido. Sólo lo recuerdo para poder ser otro, es decir, para poder ser ustedes". (5)

El pueblo Dule

Uno de nuestros pueblos dule, es la Comarca Kuna Yala, ubicada en el Archipiélago de las Mulatas, en la parte noreste del Istmo de Panamá frontera con Colombia. Es una Comarca autónoma. Cuenta con dos estructuras bien cimentadas como lo son: Congreso General Kuna (CGK) y el Congreso General de la Cultura Kuna (CGCK). Ambos Congresos reúnen a representantes de todas las comunidades que componen la Comarca, compuesta por 49 comunidades. El CGCK, es la instancia que convoca a los guías espirituales y conocedores de la sabiduría kuna: los Saila. Así mismo parte de nuestro pueblo habita las riberas del Chocó colombiano, contando con un resguardo de tres comunidades. Una Comarca en la Provincia de Panamá y Darién, Madungandí y Wargandi respectivamente. Y una última que es la Comarca de Dakarkunyala, aun no reconocida legalmente, donde están ubicados los poblados de Pucuru y Paya.

El pueblo Kuna o Dule, según nos cuenta nuestros Sailamar, conocedores de la historia oral, procede de un gran río llamado Gosgun Diuar, conocido actualmente como el Río Atrato en Colombia. Cuentan los ancianos que el primer Dule llegó o bajó en este Río. Nos siguen contando nuestros ancianos que, los Dule habitamos por muchos años esta región, entre el Departamento del Chocó en Colombia y la provincia de Darién en Panamá. Mucho antes que llegaran los europeos, cuenta la historia que hubo un gran diluvio, ya que el Gran Creador regeneró la tierra por la mala conducta de los dule y así desde Dakargunyala fuimos repoblando nuevamente la región. Con el devenir del tiempo y las luchas con la llegada del europeo nos vimos desplazados poco a poco a las costas del Archipiélago de San Blas, hoy Kuna Yala; Ibgigundiuar, resguardo Tule de Colombia, Madungandi, Wargandi y Dakargunayala, donde actualmente estamos ubicados.

De los Dule que vivimos en la República de Panamá, según el Censo de poblaciones del 2000, somos 61,707 pero una cifra mas realista podríamos ascender a un poco más de 70,000. Esto sin incluir los Dule de colombia.

Dentro de nuestros territorios, los Dule mantenemos prácticas tradicionales en el uso de la tierra y en armonía con el ambiente natural. La tecnología y materiales utilizados desde antes de la llegada de los europeos, aun siguen vigentes en la construcción de las viviendas, medios de transporte, pesca, cultivos, caza, ceremonias y ritos entre otros.

La economía Dule es de subsistencia. Las faenas diarias son en la agricultura: cultivos de plátanos, maíz yuca, cacao y la pesca y la caza en forma esporádica. Otras actividades que se realizan son los tallados de madera con figuras de muñecos y animales. Las únicas entradas monetarias en Kuna Yala, por ejemplo, son a través de la comercialización de cocos con embarcaciones colombianas; la venta de mola y la venta de langostas, plátanos y otros cultivos al mercado nacional. Los ingresos familiares oscilan entre 30 y 150 dólares al mes.

Nuevos tiempos

En un mundo cambiante, donde el avance tecnológico es cada día más vertiginoso, es ineludible la suficiencia de resistir de las poblaciones indígenas de Abya Yala (mal llamada América). Las poblaciones indígenas hemos buscado siempre integrarnos a esta dinámica histórica, pero sin perder nuestra identidad.

Las luchas que ha caracterizado nuestros pueblos han sido siempre por la tierra, "nuestras tierras", la casa de todos y todas. Los pueblos indígenas no hemos podido comprender que la tierra es un medio lucrativo, como lo entiende la cultura occidental, que tierra y ser humano no estén ligados.

Hoy en pleno siglo XXI, cuando se habla de ambiente y recursos naturales, para el desarrollo, se nos mira con recelo, porque sin presumir, si tomáramos un mapa, nos daríamos cuenta, que se habla de los territorios donde estamos ubicados las poblaciones indígenas. Culturas que solo comprenden que el ser humano pertenece a la tierra, pues es nuestra madre: Madretierra.

En la religiosidad y espiritualidad de nuestra cultura, el respeto hacía la tierra está bien definida. Los cantos tradicionales entre los Dule, relatan que cuando no existía nada, los primeros espíritus crearon la tierra: Nana Ologuadule; luego crearon al hombre para que este producto de la Madre, cuidara de ella y la hiciera enverdecer y florecer, germinando de ella los arboles, nuestros hermanos mayores. Surgieran los ríos y todo lo que hoy nos rodea.

Hoy en nombre del progreso vemos agonizar a nuestra Madreterra. Hemos cambiado a la naturaleza por carreteras de asfalto. Hemos perdido el silencio en aras de la congestión y la contaminación de todo tipo. Hemos cambiado el tamaño de nuestros espacios, mientras perdemos el contacto con nuestras verdaderas raíces. ¿Nos preguntamos este es el camino que hemos de seguir en este nuevo milenio?

Los pueblos indígenas estamos claros que las instituciones financieras internacionales como al igual que las transnacionales, tienen sus ojos puesto en nuestros territorios.

La inseguridad en el pueblo Dule

Nosotras y nosotros los indígenas por más de medio milenio hemos vivido con la incertidumbre de seguir pariendo hijos para la muerte, y es que a veces parece que es nuestro destino seguir abonando con la sangre de nuestros hijos e hijas estas tierras. La conquista y la lucha por nuestras reinvindicaciones y hoy el Plan Colombia o el Plan Andino, constituye una amenaza a nuestros dirigentes tanto en Colombia como en los países fronterizos a ella.

Los pueblos indígenas estamos en una encrucijada, primero los gobiernos que empeñan nuestras tierras a empresas transnacionales y entidades financiera internacionales, segundo los grupos armados que nunca han entendido las posturas de los pueblos indígenas en general, contrario a su planteamiento ideológico y político, al igual que el narcotráfico. Por consiguiente un Plan Andino que con el pretexto de combatir el narcotráfico ha militarizado estos territorios habitados mayormente por poblaciones indígenas. El riesgo que vivimos los pueblos indígenas son múltiple, muchas de ellas la hemos denunciado en foros nacionales e internacionales.

En muchas declaraciones hemos mantenido que existe el riesgo irreparable de daños a la biodiversidad y el ambiente por efectos de los agentes biológicos e igualmente, será irreversible e incuantificables los impactos sociales, políticos, culturales, humanitarios, laborales, causados contra el modo de vida de nosotros y nosotras las indígenas.

1993 fue el "Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo" y posteriormente, 1994-2004 fue declarada por las Naciones Unidas "Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", el actual gobierno presentó su Plan de Gobierno y en su Agenda Social, prioriza los asuntos indígenas y dice: Casi la totalidad de la población indígena de 200 mil personas vive en situación de pobreza. Unión por Panamá adoptará, previa consulta y acuerdo con las comunidades indígenas, una política indigenista integral: 1. Crearemos el Consejo Nacional de Desarrollo Indigenista formada por el gobierno e indígenas, para formular un plan de desarrollo económico y social del sector; 2. fortaleceremos la educación bilingüe; 3. Reconoceremos a la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá como interlocutora oficial del sector indígena.; 4. apoyaremos la labor social de las organizaciones civiles, incluyendo las iglesias, en áreas indígenas. En tres años de gobierno no ha concretizado ninguna de estos cuatro pintos. Este año Panamá celebrará su Centenario como República, con múltiples actividades y como urgencia notaria del gobierno, está la organización del "Miss Universo". Pero la realidad no es la cara bonita de Panamá, para nuestro pueblo la realidad es otra: hambre, pobreza y abandono.

Hace casualmente 10 años, el 31 de enero de 1993 en la comunidad de Púcuro, fueron secuestrados tres norteamericanos presuntamente por guerrilleros. Desde entonces nosotras y nosotros iniciamos el largo calvario de convivir las incursiones armadas de guerrilleros y paramilitares en Darién y Kuna Yala. Ambas partes nos han puesto en esta encrucijada, pero sobre todo el gobierno actual y el anterior que se han hecho de oídos sordos ante toda esta situación. En octubre de 1996, en Armila, Kuna Yala, la ocupación de los paramilitares ocasionó un muerto y dos heridos. Al año siguiente el 24 de junio de 1997, 80 paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), después de haber asesinado a un promotor de salud, dejaron este mensaje: "Guardia Panameña si no combates la subversión, serás combatida. Att. Las ACCU". Y así continúo nuestro Decenio Internacional. El 19 de noviembre de 1999, 15 paramilitares asaltan la comunidad de Bonga, en Kuna Yala, quemando 25 casas y amenazando a sus pobladores. Entramos en el nuevo milenio y en febrero del 2000, un grupo de desconocidos sostuvo una balacera en el poblado de Unión Chocó, comunidad Emberá. Hasta que el 15 de octubre de este mismo año en el poblado Emberá de Nazareth, irregulares atacan el poblado y matan a una niña de 12 años, María Mecha, dejando con ellos 12 heridos. Hoy nuevamente nuestros pueblos Pucuru y Paya son escenario de esta constante amenazada de los grupos insurgentes, esta vez nos han dejado consternados con el asesinato de nuestros cuatro saila, guías espirituales: Ernesto Ayala, Pascual Ayala; Luis Enrique Martínez y Gilberto Vásquez. Esto solo es parte de algunos acontecimientos en estos últimos 10 años.

Entonces no podemos decir que la buena voluntad de todas las naciones del mundo, en "Declarar 1904-2004 Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", haya sensibilizado al mundo de nuestras angustias. Además, aquí en Panamá, ¿qué centenario ponemos celebrar? Cuando a cinco años de constituida la República se emprendió la empresa de: "reducir a la vida civilizada las tribus salvajes que existen en el país" (Ley 59 del 31 de diciembre de 1908). Qué centenario podemos nosotros y nosotras los/as indígenas podemos celebrar? Cuando la prioridad de este seudogobierno es un concurso de belleza.

Creo que debemos asumir la frase: "por cada dólar que se gaste en el Plan Andino destinémosla para el desarrollo de un proyecto de Paz" También podemos decir que: "por cada centavo que se gaste en el Centenario, un niño de Paya y de todo Panamá tenga un pedazo de Pan".

Quiero hacer mía las palabras del desaparecido escritor e historiador mexicano Guillermo Bonfil Batalla, cuando decía: "Si no tenemos capacidad de imaginar un futuro mejor acorde con nuestras realidades, estamos rindiéndonos a la pérdida de nuestro futuro, el nuestro, y estamos aceptando un futuro impuesto. Si el pasado, en otros aspectos, nos fue impuesto, no podemos aceptar que el futuro también se nos sea impuesto".

I. Kungiler,
viernes, 31 de enero de 2003,
ciudad de Panamá

1. En el idioma dule no hay diferencia en el lenguaje de género, anmar se puede utilizar como: nosotros o nosotras. Dule: persona, ser, humano, vivo.

2. Río Tuira

3. Cerro Takarkuna, ubicada en la Provincia de Darén, frontera con Colombia.

4. Guía espiritual, conocedor de la historia dule, sabio, cantor y poeta

5. Apartes del documento presentado por Abadio Green (Indígena Dule de Colombia), expresidente de la Organización Indígena de Colombia (ONIC), en la Asamblea de la Alianza del Clima, en Bad Böll, Alemania, mayo de 1997