Indice
Dulenega
Yar Burba
Cuentos
Poesia
Noticias
Arte
Bibliografía

Pasión lunar
El ballet “Plenilunio” está en cartelera hasta hoy, viernes 5 de julio, a las 8:00 p.m., en el Teatro Nacional

Karla Jiménez Comrie
kjimenez@prensa.com
A través del tiempo, la Luna ha sido protagonista de múltiples historias de amor. Y para el escritor panameño Rogelio Sinán, el místico astro sirvió de marco para desarrollar toda una trama cargada de fantasía y sensualidad.

Desde su premiación en 1943 en el concurso Ricardo Miró, Plenilunio acaparó la atención de lectores locales y extranjeros, quienes en su afán por descubrir las maravillas literarias del isleño Bernardo Domínguez Alba, se introdujeron en el mundo fantasmagórico de Elena Cunha y su apego a la Luna.

Como muchos de nosotros, el coreógrafo panameño Diguar Sapi quedó entusiasmado con la novela de Sinán al momento de leerla. Cuenta Sapi, que desde su primera lectura durante sus años de estudiante, los relatos del autor oriundo de Taboga quedaron fijos en su mente. Fue así como con el paso del tiempo los complejos personajes novelísticos cobraron vida, para manifestarse en el arte de la danza.

El mismo Sinán lo dijo en las primeras líneas de Plenilunio. “Ensayaremos una especie de alquimia utilizando los mil y un recursos de nuestra fantasía, gran experiencia para la cual contamos con un insuperable laboratorio: el cerebro”. Este mismo proceso de ensayo fue lo que motivó a Sapi para llevar a cabo el ballet Plenilunio, que se presenta en el Teatro Nacional.

Esta representación está en cartelera hasta hoy viernes, a las 8:00 p.m. y su puesta en escena es una responsabilidad del Ballet Nacional de Panamá, colectivo que conjuga de forma abstracta las sensaciones de la nieta del portugués Don Céfaro Cunha con la Luna. Para tal efecto, el montaje cuenta con la participación de diez bailarines, quienes le dan vida a los personajes creados por Sinán.

De estilo neoclásico y movimientos enérgicos, las evoluciones diseñadas por Sapi recorren de forma figurativa y espiritual la psique de la trama. “Al tomar cuerpo, el argumento va confluyendo detalles, de modo que el público pueda crear e interpretar su propia impresión”, explicó Graciela Guillén, directora artística del Ballet Nacional de Panamá.

Según comentó la directora, uno de los retos más grandes para montar esta obra fue adaptar los movimientos de los bailarines al estilo escogido para bailar. “Es una técnica de muchas contracciones similar a la utilizada por Martha Graham, que se opone totalmente a las expresiones clásicas”, agregó.

Al compás de ritmos que abarcan composiciones clásicas y orientales, los bailarines se desenvuelven de forma etérea, es decir, no sabemos con certeza si estamos presenciando los episodios narrados por Sinán o si bien, descubrimos el carácter libre de cada personaje.

El ballet Plenilunio, evento artístico con motivo del centenario del natalicio de Rogelio Sinán, se inicia con la presencia del mismo Sinán dando rienda suelta a su creatividad. A continuación, en la tarima van desfilando los individuos que circundan alrededor de la trastornada Elena Cunha (interpretado por la primera figura del Ballet Nacional Alexa Gutiérrez) y su influyente Luna (José Alberto Villamil).

Concepto y creación

Para el coreógrafo una de las visiones principales que proyecta Plenilunio es su análisis de la parte mística del ser humano. Esta cualidad se une a los conceptos heredados por los orígenes y tradiciones de Diguar Sapi (proviene de la Comarca de Kuna Yala), que también contienen un alto grado de misticismo. “No puedo esconder jamás mis orígenes que aunque espirituales, no significa que sean primitivos”, comentó.

“Es un aspecto muy lindo que es difícil de lograr, pero es uno de los puntos que trato constantemente de intercambiar con los intérpretes”, dijo Sapi.

El coreógrafo Diguar Sapi no cree en las casualidades, más bien opina que todo ocurre por algún motivo. “Cada quién se forja su propio destino”, dijo en una entrevista con La Prensa.

Sapi, quien opina que la consciencia del bailarín debe ser capaz de proyectar todos los aspectos de la cotidianidad humana, llámese política, artes o ciencias, afirma que este montaje no es producto de la inspiración. “Nunca estoy esperanzado por recibir una sugestión para comenzar una obra, en tal caso creo que debemos mantenernos trabajando constantemente hasta sentir ese empuje”.

En ese sentido, afirmó el coreógrafo que viene trabajando en el concepto de Plenilunio desde hace varios años. Para Sapi, quien inició sus estudios de danza en la Escuela Nacional de Danzas de Panamá para luego especializarse en México, esta obra contiene una colección de elementos perspicaces que pueden ser apreciados de forma sutil (nótese que la Luna está representada por un hombre, tal y como ocurre en la mitología kuna).

Diguar Sapi tiene como particularidad el integrar elementos sociales en sus obras. Esto de alguna forma ayuda a que las artes cumplan con su papel socializador. Es por ello que se considera a sí mismo como un poeta del espacio, quien para lograr su cometido artístico requiere de mucho estudio y contacto humano. “Cuando perdemos el misticismo que nos rodea, nos burocratizamos”, dijo. “Nos convertimos en seres ordinarios y autómatas, y matamos nuestro espíritu”.

La mente de Sapi está en constante trabajo. Según adelantó próximamente estrenará otros trabajos basados en autores nacionales como uno a partir de un texto de Isis Tejeira, y un homenaje a la patria denominado Estudios sobre tres colores.

Para los miembros del Ballet Nacional la propuesta de Sapi resultó novedosa, ya que nunca se había adaptado a la danza una obra de esa índole, en especial si se trata de homenajear a un hombre como Sinán, quien dejó un enorme legado literario a la nación.